LECCIONES

QUE ACEPTAR LA CULPA NO TE HAGA OLVIDAR TU VALOR

Primero que todo entiende, todos en la vida hemos cometido errores, si, es así, TODOS, nadie es perfecto y todas cargamos con cosas que debemos arrepentirnos, a todos nos ha tocado aceptar la culpa en algún momento, también es cierto que hay errores que podemos impedir y que aun así los dejamos fluir,  sin embargo, todo tiene una razón, sea muy significativa o no tanto, siempre hay una razón que debe ser escuchada.

No se trata de justificar a todos quienes se equivocan, porque también es válido que cometer un error dos veces la segunda vez ya no es un error sino una elección.

Mas allá del error, debes considerar tus ganas de enmendarlo, ahí está la clave para lograr recuperar aquello que has perdido, sin embargo, aceptar la culpa y las ganas de enmendarlo no deben hacerte perder la claridad de tu valor, querer enmendar no significa tenerte que someter a algo que no quieres.

En muchas ocasiones los errores son consecuencias de adversidades que previamente no fueron escuchadas, no te justifica, pero debes comprender que tú también merecías algo que no te dieron, suele relacionarse con la falta de importancia y de interés suficiente por hacerte sentir satisfecha.

También ten muy claro hasta donde quieres llegar, si de verdad has aceptado la culpa y quieres recuperar aquello que has perdido por equivocarte, ¿vale la pena?  O  ¿es algo que debiste haber soltado hace rato?  No olvides que la vida se encarga de demostrarte de cualquier manera cuando algo no es para ti  y no siempre va a ser decepcionándote también puedes ser tú quien haga decepcionar al otro. El objetivo es finalizar lo que en tu vida ya cumplió su propósito.

Si te decides a enmendar lo que has dañado asegúrate que también hay cosas que tú debes recibir, porque no se puede enmendar algo en el que solo trabajas tu solo, no significa que debas someterte a las condiciones del otro, mucho menos de recibir migajas, equivocarnos no nos hace merecedores de menos, sigues siendo igual de valioso y aun más si tienes la capacidad de reconocer tus errores y de pedir perdón, créeme eso es de grandes.

Aceptar la culpa y enmendar un error es de mucho trabajo, sí es cierto, pero ese trabajo no debe incluir perder tu valor y mucho menos olvidar lo que te mereces.

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